Amor en la Adolescencia

Manuel Fuentes Wendling

¿En qué debo fijarme para buscar pareja en mi adolescencia?

 

   Debes tener en claro que cuando te gusta alguien no es la razón la que se impone por sobre el corazón, sino que exactamente al revés. Esto puede parecer más o menos poético pero es tan cierto o real como la existencia del sol o la luna. Prácticamente nadie puede escapar a esta ley natural. Es por eso mismo que resulta muy difícil hacer un frío y calculado razonamiento de las cualidades que puede tener una pareja durante la adolescencia.

   Cuando a uno le gusta una persona, simplemente le gusta. Y punto. Es un acto no razonado ni pensado, ni menos calculado. La tendencia generalizada es, sobre todo en los adolescentes -y también en los adultos que no escapan a esta ley-, idealizar al máximo a la persona amada, viendo solamente aquellas cualidades o particularidades que la hacen atractiva a nosotros sin percatarnos de sus defectos que, como todo ser humano, los tiene. Nuestro elegido o elegida como pareja se transforma en la persona perfecta y cada cosa que haga, cada gesto, cada palabra, cada beso que nos dé, son elevados a la categoría de lo más sublime.

   Nada ni nadie podrá alterar esa gama de gratas y hermosas sensaciones que nos entrega el amor. Podrán cambiar con el tiempo las formas de entregarlo o recibirlo. La comunicación podrá ser de otro tipo. Pero, en el fondo, seguirá el hombre y la mujer, queriendo y amando sin razonar. Así es la naturaleza humana y debemos aceptarla.

   Que puede haber un mínimo de razonamiento bajo esa dosis tan elevada de sentimientos de afecto, es posible. De ahí que si tú quieres tener en cuenta algunos aspectos para buscar tu pareja en la adolescencia debes considerar, por ejemplo, tu edad, para lo cual te son útiles las tablas que he entregado en una anterior respuesta.

   La edad es importante porque a partir de ella puedes lograr armonizar mejor con la persona que te gusta. Comprenderás, por ejemplo, que si tienes 13 años y te gusta una persona que tiene 18, por mucho que te atraiga y por mucho que la persona elegida te diga que también te quiere, los intereses de ustedes dos son diferentes: tú, a lo mejor, preferirás ir a fiestas y juntarte con amigos o amigas de tu misma edad o con edades no superiores a 2 ó 3 años, en tanto a tu pareja le preocuparán sus estudios superiores o su trabajo. Por eso la edad es, en tu época actual de adolescente, importante.

   Diferente es si tu potencial pareja tiene tu misma edad o un año menos o dos años más. Podrán compartir intereses comunes, les gustará la misma música, las mismas lecturas. Tendrán, seguramente, un nivel educacional similar lo que hará más fluida la conversación y el intercambio de opiniones.

   Otro aspecto importante es la actividad que desarrollas tú y tu potencial pareja. Si ambos estudian; si ambos trabajan; si tú estudias y la otra persona trabaja y estudia; o si tú estudias y trabajas y la otra persona sólo estudia. O, en fin cualquiera otra combinación. En tanto haya igualdad o similitud de actividades podrán compartir intereses comunes, conversar y mantener una relación normal. Pero si no existe ninguna vinculación entre lo que tú haces y lo que hace tu potencial pareja, lo más probable es que no prospere para nada esa posible relación.

   Porque la relación de pareja no sólo es entregarse un amor ideal mutuamente, materializado en expresiones físicas como los besos y las caricias, o el sentirse unidos físicamente, o el andar de la mano. También es compartir ideas, conversar, discutir, pelear, reencontrarse, hablar de algunos temas -cualesquiera sean ellos-, salir juntos, ir a fiestas, mantener vinculaciones con amigos y amigas, estudiar o trabajar y responder por las responsabilidades que se tiene como estudiante o como empleado.

   Las malas experiencias en las relaciones de pareja adolescente, es decir los fracasos, se deben la mayoría de las veces a esta falta de intereses comunes y al hecho de que los jóvenes involucrados no han recibido una orientación sólida -ni de sus padres ni en su educación- respecto a lo que es mantener una relación de esta naturaleza.

   Aunque resulta para muchas personas -adolescentes y aduItos- ingrato abordar el tema, la condición social y económica tienen importancia en la relación de pareja y puede ser motivo o causa de desagrados.

   A mi juicio el punto hay que abordarlo desde una perspectiva real y objetiva.

   Está visto que en los asuntos sentimentales la condición social o económica, por lo general, no constituyen barreras. Sin embargo es necesario advertir que en las relaciones sentimentales durante la adolescencia este factor puede originar situaciones conflictivas para los jóvenes. Tales situaciones pueden tener su origen en las respectivas familias y más específicamente entre sus padres y/o en el núcleo social y ambiente en que cada uno vive.

   Si tú, por ejemplo, tienes padres con situación económica sólida, vives en una casa con comodidades y en un barrio de nivel alto y estudias en un colegio privado caro, y te gusta una persona de condición humilde, cuyos padres carecen de una situación económica sólida, no poseen casa y arriendan una en un barrio de características sociales inferiores a las tuyas y estudia en un colegio o escuela estatal, nada impide que puedan relacionarte sentimentalmente si quieren hacerlo y están dispuestos a aceptar cada uno la condición del otro, a lo que bien puede sumarse el hecho de que tengan edades compatibles para establecer una buena relación.

   Pero debes reconocer que ambos pertenecen, viven y se desarrollan en mundos diferentes y por consiguiente siempre deberán estar superando situaciones conflictivas en conjunto. Tus padres podrán señalarte que no es conveniente que te relaciones con esa persona. O los padres de esa persona considerarán que tú no eres la pareja ideal. Tus amigos o amigas podrán hacerte bromas de mal gusto. Cuanto tú tengas una fiesta será en tu nivel socioeconómico y puede que no te atrevas a llevar a tu pareja. O al revés, puede ser posible que te excuses de ir a una fiesta a la cual te invite tu pareja. Si tus padres te llevan de vacaciones deberás separarte de tu pareja que, a lo mejor por su situación económica, no saldrá de vacaciones o no ha salido nunca.

   Las variables son muchas para ejemplificarlas todas. Pero el aspecto socioeconómico debes considerarlo sin que por ello limite tus deseos o intenciones. Naturalmente que como todas las cosas en la vida, esto es superable. Pero no sólo depende de tus deseos de superarlo sino que de la tolerancia que tengas de la situación tanto tú como tu potencial pareja, y la que tengan sus respectivas familias y aquella que demuestre el medio social en el que te estás desenvolviendo.

   El sentido común indica que en una pareja de adolescentes las diferencias sociales y económicas nunca deben ser tan grandes como el ejemplo antes expuesto, porque de ser así habrá siempre más sufrimientos que momentos gratos en esa relación. En cambio, si las diferencias no son tan inmensas, aunque existan, la relación de pareja se transformará en una etapa realmente placentera.

   Pero, por favor, no tomes con rigidez lo antes dicho. No es la intención establecer que los ricos se relacionen con los ricos y los pobres deben hacerlo con los de su misma condición. Eso sería preconizar un absurdo. Simplemente se está dando una orientación flexible sobre un tema real y que está presente en nuestras sociedades.

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