Amor en la Adolescencia

Manuel Fuentes Wendling

Si no he tenido en mi adolescencia ningún tipo de relación y me gusta alguien, ¿qué debo hacer?

 

   No existen fórmulas particulares ni normas específicas para lograr tu primera conquista amorosa. Siendo como se ha dicho, un deseo natural buscar pareja para sostener una relación o vínculo sentimental, los mecanismos para lograr que tú atraigas a alguien dependerán sólo de ti.

   Aún así, existen algunos elementos comunes a todo adolescente que está en afán de relacionarse sentimentalmente con alguien por primera vez. Es lo que se denomina lenguaje extraverbal. Son manifestaciones que expresan a través de tu comportamiento físico lo que tú quieres, lo que buscas o lo que sientes.

   La especie humana antes de aprender a hablar - las investigaciones han determinado que recién lo hizo hace 100 mil años - se comunicaba con otros de su misma especie por medio de gestos de su cuerpo o de partes de su cuerpo y emitiendo sonidos producidos por su garganta. El cine logró la realización de un hermoso filme, "La guerra del fuego", donde se grafica de manera magistral esta etapa de nuestros antepasados históricos. Allí se muestra que los humanos antes de aprender a comunicarse por medio del lenguaje manifestaban en plenitud sus sentimientos de amor, ira, temor, angustia, desconcierto, incertidumbre o desorientación, sólo a través de su cuerpo. También podían comunicar a otros, de la misma manera, sus intenciones o deseos, .

   Parte importante de esas capacidades se perdieron cuando la especie humana aprendió a usar el lenguaje verbal, y del uso de los movimientos de su cuerpo y los sonidos guturales pasó a expresarse con palabras.

   Cuando un niño aún no aprende a hablar utiliza su lenguaje extraverbal para comunicarse. Su risa o su llanto nos indican sus estados placenteros o sus problemas y aflicciones. Los movimientos de sus pequeños brazos y manos, sus piernas o pies son también expresiones y formas de comunicación.

   En la adolescencia, etapa en la que estás entrando o ya has entrado, es quizás donde, junto con la serie de cambios que se experimentan a consecuencia de los mismos, el hombre y la mujer nuevamente utiliza con más intensidad el lenguaje extraverbal para manifestar a través de símbolos o expresiones físicas lo que no se atreve a decir por vía de las palabras.

   Es por eso que cuando a ti te gusta alguien del sexo opuesto pones atención en esa persona. La suficiente como para que sienta que le estás mirando. Ese es un mensaje o una forma primaria o básica de comunicación. Cuando tú adviertes que él o ella percibe que le estabas observando, automáticamente miras para otro lado. Es un segundo mensaje. Sin embargo, tú ya recibiste una respuesta al primero: él o ella se dio cuenta y te miró. La primera comunicación está establecida entre ustedes dos. A tu segundo mensaje no recibiste respuesta porque al desviar la vista terminaste la comunicación.

   Entonces, a la pregunta de qué debes hacer cuando te gusta alguien, la respuesta es simple: iniciar con esa persona una comunicación primaria, elemental. A continuación debes poner atención, como en el ejemplo anterior, si hay una respuesta. Lo más probable es que la haya. Pero, cabe la posibilidad de que no ocurra así.

   Como lo expreso al comienzo de este libro, la relación de pareja propiamente tal es considerada hoy por los adolescentes como tú en una categoría superior -  puesto que antes están las prerrelaciones -, la misma que siendo informal o carente de responsabilidad en el tiempo - porque puedes terminarla a voluntad y nadie te obligará a reanudarla si no quieres hacerlo -, constituye de hecho un compromiso que, en una u otra forma, limita tu libertad.

   Debo reiterar, por tanto, que las dos categorías principales de prerrelaciones se caracterizan porque, en el caso de la primera, hay ocasionalidad, plena libertad y ausencia de un compromiso; y en el caso de la segunda, considerada una fase intermedia, sin existir un compromiso como en la relación de pareja propiamente tal, ya tienes una limitante: la lealtad, o si tú quieres, la fidelidad, para con la persona con quien te prerrelacionas.

   Cualquiera sea la categoría de relación que tú inicies con otra persona, necesariamente requiere de un proceso de comunicación previo antes de materializarse. En la ocasión u oportunidad que sea, primero se saludarán con un gesto, una palabra o un beso en la mejilla. Ahí ya se inició la comunicación. Luego, intercambiarán algunas palabras, bailarán o conversarán sobre cualquier tema. La comunicación continúa. En el intermedio se observarán y verán si se "gustan" mutuamente.

   La mayoría de los adolescentes declaran que entre la primera comunicación y la segunda hay un período que puede ser de algunas semanas, particularmente si no es fácil reencontrarse. Pero, por lo general, la primera comunicación ocurre en la cercanía o vecindad personal: la escuela o colegio, el barrio, la actividad extraescolar o el trabajo, entre otras.

   Un segundo encuentro ratifica el primero. Luego vendrán otros hasta que se da la oportunidad, por ejemplo, en alguna fiesta, en el cine, en un parque o en otro lugar, para que, si la comunicación ha sido fluida, se entre de lleno al encuentro físico con un beso, contacto de manos y algunas simples y nerviosas caricias y/o abrazos.

   Puede ocurrir también que ustedes ya se conozcan, porque pertenecen al mismo grupo de amigos, estudian en el mismo colegio, o trabajan en el mismo lugar, y se da en un momento la oportunidad para que se expresen sin tantos rodeos. También en este caso ya hubo una comunicación anterior, una selección mutua, una aceptación recíproca.

   La diferencia de comunicación en las categorías de prerrelación y de relación es la velocidad. En el caso de la más circunstancial sólo pueden ser necesarias una o dos horas; en el de la intermedia, días o semanas; y, en la relación propiamente tal, por lo general, semanas o meses y hasta uno o dos años. Y esto último no es extraño. Sucede a menudo cuando a ti, por ejemplo, te gusta alguien a los 14 años y no recibes respuesta de la persona que te gusta. Pero un año después esa persona pone atención en ti y tú, que aún sientes atracción por ella, la aceptas como pareja.

   En otras palabras, cuando a ti te gusta alguien debes hacérselo saber a esa persona de variadas formas. Con tus expresiones, con la atención que pones en lo que hace o dice esa persona. Con gestos, miradas o sonrisas. De esta manera estás poniendo en juego tus capacidades de comunicación extraverbal con que te dotó la naturaleza. Luego tal comunicación se complementará con mensajes indirectos pero específicos, a través de tus amigas, amigos, compañeras o compañeros. Con signos escritos en un cuaderno. Con la aceptación de una invitación o la propuesta de una invitación. Muchas veces es una tarea larga donde debes poner en juego todo tu ingenio. Otras veces resulta fácil porque la persona elegida estaba esperando que tú dieras los primeros pasos.

   En consecuencia, si te gusta alguien lo primero que debes hacer es demostrárselo ya sea para dar oportunidad a que esa persona dé los pasos y comiencen a comunicarse o bien para que tú recibas una respuesta y seas tú quien dé esos pasos.

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