Amor en la Adolescencia

Manuel Fuentes Wendling

El hecho de que mis padres estén separados, divorciados o hayan anulado su matrimonio y yo viva con uno de ellos, ¿puede influir en mi relación adolescente de pareja?

 

   Los hijos o hijas de padres separados, como podría ser tu caso, han sufrido intensamente esa división de dos personas que alguna vez se amaron. Esta separación, que pudo ocurrir cuando tú todavía estabas en la infancia, sin que tú lo advirtieras pudo dejarte huellas psicológicas que, en alguna forma, podrían tener alguna expresión posterior (en tu actual adolescencia o cuando seas adulto o adulta).

   Si la separación ha sido durante tu etapa adolescente, también es posible que influya en ti. Tanto en uno, como en otro caso, lo primero que debes hacer es separar muy bien lo que ha sido, para infortunio tuyo, la separación de tus padres y el significado que tú le has dado y lo que eres tú como persona que tiene todo un futuro que construir y una vida que enfrentar. Y lo segundo, tienes que comprender que lo que le haya sucedido a tus padres - cualquiera haya sido el motivo - no ha sido responsabilidad tuya y por tanto tus desconfianzas, tus temores, tu probable resentimiento respecto a una relación de pareja - porque viste el fracaso de tus padres -, no puedes traspasarla a tu relación adolescente ni menos transformar a tu pareja en un espejo donde no miras la propia realidad que ambos viven sino que la pasada realidad de tus padres.

   Por tanto, cualesquiera hayan sido las razones que originaron la separación de tus padres, tú has presenciado el fracaso de una pareja cuya mejor prueba de que en el pasado se amaron eres tú y tus hermanos si los tienes. A partir de esta situación, en la cual tú no has tenido responsabilidad alguna, pueden derivarse dos actitudes:

   1.- Que en lo personal proyectes positivamente lo que les ha ocurrido a tus padres, en términos de comprender que la relación de pareja es la combinación balanceada o armónica de una infinidad de factores humanos y que ello obliga a ser muy responsable y consciente en la elección de la persona a quien deseamos unirnos.

   2.- Que en lo personal proyectes negativamente la experiencia vivida por tus padres y llegues a la conclusión de que el matrimonio en la vida no tiene sentido y, por lo tanto, cualquier relación que se mantenga con el sexo opuesto no debe ser de compromiso.

   Si asumes o adoptas la primera posición, es decir el lado positivo, la separación de tus padres no deberá influir en tu relación de pareja. Por el contrario, en esta relación informal - muy diferente a la formalidad del matrimonio -, tratarás siempre de buscar la armonía que no demostraron tus padres. Pondrás más cuidado en la elección de tu pareja y obtendrás de la experiencia de esta relación adolescente muchos elementos que te servirán cuando dejes este período de tu vida para encaminarte con paso seguro hacia el matrimonio, sin temores a un fracaso como el que viste en tus padres.

   Por el contrario, si proyectas negativamente lo sucedido a tus padres, te afectará en tu relación, ya que anticipadamente estarás prejuzgando tu relación de pareja bajo el concepto de un eventual fracaso. Esto te llevará inevitablemente a conflictos con tu pareja, ya que en ella verás reflejado el antagonismo que condujo a tus padres a la separación. A ello puede sumarse que sentirás menosprecio por el matrimonio, lo cual te puede conducir a sentirte con predisposición a experimentar cualquier tipo de experiencias sin medir sus consecuencias y bajo la idea de que todo está permitido en la vida, no importando la edad.

   Todo lo anterior resulta válido, también, en la hipótesis de que tus padres no se hayan separado pero vivan una situación de continuos conflictos conyugales.

   Nadie te exige que en tu edad actual de adolescente llegues a comprender en toda su profundidad los problemas de tus padres. Las más de las veces ni ellos pueden hacerlo. Desde esta perspectiva tú actúas en calidad de espectador o espectadora, que no cabe dudas sufres por lo que presencias. Pero sí debes pensar en ti como persona y en tu futuro, esforzándote por conducirte de la forma más normal, enfrentando este tipo de realidades como tales y asumiendo en tu comportamiento una actitud positiva.

   Es posible en un grado muy alto que tú no puedas hacer nada por solucionar los problemas de tus padres. Pero sí puedes hacer mucho por ti. Eso es lo más importante.

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