Amor en la Adolescencia

Manuel Fuentes Wendling

Si sorprendo a mi pareja engañándome con otra persona ¿qué debo hacer?

 

   Cuando realmente ocurre así y tú eres testigo de ello resulta normal que en ese instante sientas ira, enojo, pena y una gran dosis de deseos de mandar a buena parte a tu pareja y a quien le acompaña. Es una reacción natural provocada por el hecho de ser objeto de un engaño.

   En las circunstancias descritas tienes el pleno derecho a actuar de inmediato tratando de controlar tus impulsos de violencia o agresión. En ese mismo instante puedes dar por terminada la relación con tu pareja. Lo puedes hacer porque si bien te une un vínculo sentimental, nada te compromete, ni nadie puede obligarte a continuar.

   Otro camino -si quieres darle una oportunidad-, es dejar en evidencia que sorprendiste a tu pareja y señalarle que es necesario que hablen. En tal caso debes abandonar el lugar donde has sorprendido el engaño y no aceptar que la conversación se efectúe allí, ni menos delante de la tercera persona comprometida en la situación. Esto es así porque tanto la carga emocional tuya como la de tu pareja son muy altas y les impedirá a ambos razonar debidamente. A ello se suma que la tercera persona no tiene por qué presenciar ni escuchar lo que ustedes hablen.

   El camino de la conversación posterior -horas más tarde o al siguiente día-, estará condicionado o dependerá del grado de amor que tú puedas sentir por tu pareja y el deseo de mantener esa relación. Si tales condiciones no se dan simplemente actúas terminando esa relación en el instante o más tarde.

   Pero, si quieres mantener a tu pareja, debes hablar con ella y pedirle una explicación. Bien pudo ocurrir que él o ella fue inducida al engaño o que la oportunidad y circunstancias se dieron para que tu pareja las aprovechara en un momento de debilidad. Eso es absolutamente posible. Y siendo así, si bien hubo un engaño, este fue ocasional y no ha afectado los sentimientos de amor hacia ti. No olvides que tu pareja también es adolescente y en consecuencia aún sus emociones son inestables. Una buena conversación puede aclarar todo y ser el mecanismo que permita salvar la situación y te evite los sinsabores de la ruptura o pelea.

   El autocontrol en situaciones como ésta es importante no sólo para superar tu conflicto presente sino porque te ejercita para enfrentar otras situaciones en tu vida. No es fácil autocontrolarse cuando fuertes sentimientos de ira invaden nuestra razón. Pero cuando logras dominar esos sentimientos e imponer sobre ellos el raciocinio, significa que estás avanzando hacia tu madurez psicológica.

   Independientemente de que termines o no con tu pareja, también esta situación - el engaño de que has sido objeto - debe llevarte a reflexionar respecto de tu comportamiento hacia la persona que crees amar y tratar de comprender y determinar si tú has sido en alguna medida causante, directa o indirectamente, de que tu pareja te engañe.

   Producto de esa reflexión o autoánalisis surgirán explicaciones en cuanto a tu conducta y si ella ha sido la correcta o no respecto de tu pareja. A lo mejor no le has entregado todo el cariño y comprensión que merecía, a lo mejor tú crees haberle entregado todo ese afecto, pero no supiste expresarlo. Es posible que no hayas accedido a demandas que tú considerabas, y sigues considerando, que no son propias de una relación adolescente. O bien, nunca existió afinidad con tu pareja y la relación que mantenían jamás tuvo un real sentido.

   Este autoanálisis debes hacerlo porque también te servirá en la vida ante otras situaciones conflictivas en las cuales puedes estar involucrado o involucrada. Y debes hacerlo ya sea que hayas dado por terminada tu relación o continúes con ella.

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