Amor en la Adolescencia

Manuel Fuentes Wendling

Si quedo embarazada durante mi relación de pareja, ¿qué debo hacer?

 

   En situaciones de hecho como ésta nada se obtiene con ocultar lo que te está ocurriendo. El primer aviso de que estás embarazada es que tu ciclo menstrual se interrumpe. Tus senos y abdomen experimentan un crecimiento progresivo y perceptible. En otras palabras tu organismo está reaccionando de manera muy rápida en preparación a todas las etapas que involucra la gestación de un nuevo ser en tu sistema reproductor.

   Cuando los signos de que estás en un proceso de embarazo son evidentes, debes comunicárselo a tus padres. Es posible que tengas temor a revelarlo. Eso es natural. Pero debes hacer frente a esta realidad en beneficio tuyo y del nuevo ser que se está gestando en tu vientre.

   Debes comprender que desde el momento en que aceptaste o decidiste tener relaciones sexuales con tu pareja, la posibilidad de quedar embarazada era muy alta, así tú creyeras que estabas adoptando las precauciones del caso. Ahora, responsablemente, debes enfrentar las consecuencias.

La reacción de tus padres puede ser en un primer momento de mucha ira o de plena comprensión. Eso lo sabes sólo tú. Pero cualquiera sea el tipo de reacción es indispensable que se los hagas saber.

   Escapa al objetivo de este libro establecer cuál debería ser tu decisión o la de tus padres respecto a si es conveniente o no que tengas a tu hijo. Eso dependerá de diversos factores -sociales, económicos, religiosos, o culturales, entre otros-, que tanto tú como tus padres o solamente tus padres evaluarán bajo su muy particular perspectiva.

La información a tus padres acerca del estado de embarazo en que estás es importante, porque eso permite tomar las oportunas medidas médicas, tanto respecto de ti como del bebé en gestación.

   Por ningún motivo recurras a personas que clandestinamente y, por tanto en contra de la ley, practican abortos porque corres un alto riesgo de perder la vida o quedar con serias lesiones. Tampoco lleves a cabo alguna práctica abortiva por tu cuenta, ya sea por vía de medicamentos u otros medios, así alguien te haya dicho que se obtienen resultados.

   En cuanto a tu pareja, al que deberás informar también, éste puede tener dos actitudes: aceptar el hecho y asumir, hasta donde le es posible, su responsabilidad paterna; o, evadir toda responsabilidad atribuyéndote a ti la culpabilidad de lo acontecido. Claro que pueden haber otras variables, como el asumir la responsabilidad paterna sin asumir las responsabilidades económicas o viceversa.

   En tanto tu pareja es menor de edad, según sea la legislación en tu país, pueden ser sus padres los que responden legalmente por sus actos. Pero si fuere mayor de edad los deberá asumir él, aunque aún dependa de sus padres.

   En cuanto a ti como persona y como adolescente debes comprender una cosa importante: el hecho de estar embarazada no es el termino de la vida, ni de tus ilusiones ni de tus aspiraciones. Dependerá exclusivamente de ti enfrentar el futuro en tu condición de madre.

   No te quepa duda alguna que será más sacrificado y te demandará una dosis alta de esfuerzo, llevar a cabo tus objetivos y planes. Pero igualmente puedes salir adelante si te lo propones. Tus estudios puedes continuarlos a través del sistema de exámenes libres que, por lo general existe en los países, para personas que no pueden concurrir regularmente a una escuela o colegio . O bien, puedes estudiar en algún centro de educación vespertino o nocturno. Pero que la situación que estás viviendo no te detenga en tu formación personal, ni constituya un freno u obstáculo.

   Si tu pareja realmente siente amor por ti y decide casarse contigo, en tanto tus padres y los de él lo acepten, pueden hacerlo y él tendrá que esforzarse por estudiar y ofrecerte un futuro de seguridad. Si tú no deseas casarte o él no lo quiere o sus padres o tus padres no aceptan que eso suceda, nada puedes hacer sino esperar tu mayoría de edad para decidir.

   Ante la lamentable posibilidad de que tus padres te rechacen y también lo haga tu familia y los padres y la familia de tu pareja, ten calma, recurre a las autoridades educacionales, primero, y luego a las vinculadas a los servicios sociales de municipios, gobernaciones o intendencias, o estructuras para madres solteras gubernamentales o de iglesias.

   Tu, entiéndelo, no eres ni la primera ni la última madre soltera del mundo. Tu situación y tus circunstancias forman parte de los problemas recurrentes en nuestras sociedades nacionales, las mismas que tiene la obligación de acudir en tu ayuda. ¡Solicítala!

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