Amor en la Adolescencia

Manuel Fuentes Wendling

¿Debo considerar aspectos de salud durante mi relación de pareja adolescente?

 

   Sí. En la relación adolescente hay un acercamiento corporal de la pareja y contacto físico directo de manos y boca. Por lo tanto es absolutamente posible el riesgo de contagio de enfermedades.

   Pocas veces se habla de esto en la relación de pareja adolescente porque se considera un tema poco grato, o que podría molestar, o por simple timidez.

   Pareciera que el hecho de tratarse de una relación que puede ser esporádica, circunstancial, no duradera eximiría a los involucrados de responsabilizarse de la salud de cada uno consigo mismo y de cada uno respecto del otro. No es así ni en la relación de pareja ni en las categorías que he definido como prerrelaciones.

   Existe una responsabilidad que no sólo obliga a cuidarse uno mismo en aspectos de salud sino que también obliga a cuidar a los demás. Entre esos "demás" no sólo está tu pareja, sino que también tus padres, hermanos, amigos, parientes y el resto del mundo que te rodea. A eso se denomina responsabilidad social.

   Tú puedes ser una persona sana. Tu pareja también. Sin embargo, ambos están expuestos a adquirir o contraer una enfermedad infectocontagiosa ya sea a través del aire que se respira, por vía de un familiar, amigo o amiga, un objeto contaminado (taza, vaso, copa, botella, platos, cuchillo, tenedor o cuchara; lavamanos, taza, paredes y piso de baños; toallas, etc.) sea de tu hogar o fuera de él (colegio, trabajo, restaurante) y también por medio del agua y los alimentos.

   Enfermedades infectocontagiosas son, por ejemplo, el resfrío común, el sarampión, la tos convulsiva, la rubéola, la tuberculosis, la difteria, la escarlatina, la varicela, la parotiditis, la viruela, la meningitis meningocócica, la tifoidea y paratifoidea, la sífilis y la hepatitis viral.

   Cada una de las enfermedades antes nombradas tiene signos evidentes que demuestran su aparición en las personas. También pueden estar latentes en éstas y no manifestarse por la inmunidad que les otorgan sus mejores niveles de defensa, lo que las convierte en portadoras y agentes transmisores de las mismas a personas que no están inmunes.

   Por lo anterior, resulta muy recomendable que converses con tu pareja el tema de las enfermedades de este tipo y mantengas una comunicación fluida sobre el particular en la que, sin timidez, se informen de cualquier síntoma que puedan tener de alguna enfermedad. También es aconsejable que en esa comunicación se comenten mutuamente si en sus respectivos hogares hay alguien enfermo o si alguna compañera en el colegio o el trabajo lo está o presenta síntomas.

   No existiendo conciencia de estas situaciones, muchos adolescentes durante su relación pueden convertirse, sin quererlo, en la causa de enfermedades de su pareja no sólo con las consecuencias directas para ella, sino que para el resto de su familia (padres, hermanos).

   Por tal razón este tema -hay que insistir- es bastante más importante de lo que tú puedes pensar. Convérsalo y analízalo con tu pareja.

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